Si te convido de
mi intimidad querrás ser dueño de ella, propietario de algo inasible.
La frustración será tu constante y yo querré romper las cadenas de esa
posesión que me aleja de mí.
Si te descuento los días de tu histeria-seducción en juego, el velo contundente de tu imaginación te mentirá una victoria en la conquista. Querrás huir de la falsa seguridad de tenerme. No te seguiré, ajena a tus reflejos de supervivencia.
Si te obsequio la paciencia de ocupar este espacio justo de distancia a merced de tu voluntad, me encontraré poderosa. El puente, agonizante de cimientos, caerá apenas comencemos a cruzarlo. Te sentirás estafado. Me sentiré estafada. Lloraremos desamor y vacío.
Acaso lo único predecible sea siempre la falta de sinceridad, de valentía, de capacidad de sorpresa y goce de puros presentes en el encuentro. ¿inevitables predicciones? ¿inevitables los deseos de jugar con el azar?
Culparemos al destino. Y no nos haremos las preguntas correctas. Y no querremos confesarnos las respuestas.
La curiosidad es mejor sobreviviente, por eso aún estoy aquí, tras el cristal donde me lees.
Me quedo encontrándote en el desencuentro.
Si te descuento los días de tu histeria-seducción en juego, el velo contundente de tu imaginación te mentirá una victoria en la conquista. Querrás huir de la falsa seguridad de tenerme. No te seguiré, ajena a tus reflejos de supervivencia.
Si te obsequio la paciencia de ocupar este espacio justo de distancia a merced de tu voluntad, me encontraré poderosa. El puente, agonizante de cimientos, caerá apenas comencemos a cruzarlo. Te sentirás estafado. Me sentiré estafada. Lloraremos desamor y vacío.
Acaso lo único predecible sea siempre la falta de sinceridad, de valentía, de capacidad de sorpresa y goce de puros presentes en el encuentro. ¿inevitables predicciones? ¿inevitables los deseos de jugar con el azar?
Culparemos al destino. Y no nos haremos las preguntas correctas. Y no querremos confesarnos las respuestas.
La curiosidad es mejor sobreviviente, por eso aún estoy aquí, tras el cristal donde me lees.
Me quedo encontrándote en el desencuentro.