viernes, 1 de enero de 2010

ELOGIO DE UNA MUJER DORMIDA

SOLO CUERPO
El sol se cae, como todos los días. El cielo se tiñe de negronoche y poco a poco mis ojos dejan de ver todo lo que pueden ver. Los ruidos van menguando lentamente hasta que mis oídos ya no pueden escuchar todo lo que escuchan. El calor de mi cuerpo en movimiento se pierde a medida que voy quedando quieta, quieta... y entonces mi cuerpo deja de sentir todo lo que siente.
Soy energía, dicen unos.Soy mujer dormida, dicen otros.
Ajena a ambas versiones, yo vuelo. Dejo mi cuerpo y me encuentro conmigo misma. Y allí te encuentro, siempre cobijándome.
Yo creo estar sin cuerpo cuando te encuentro.Pero mi cuerpo te requiere.

SOLO ALMA
La luna aosma, como todas las noches. Su redondez insolentemente blanca se refleja en cada charco de agua. El final del día marca el comienzo de los sentires de mi cuerpo. Lentamente crecen en mí sensaciones antes ocultas tras el constante movimiento de mis pensamientos.
Me vuelvo más cuerpo que nunca. Escucho mis latidos. Mi piel se enardece al roce de tu cuerpo. Mis manos buscan tus manos. Mi boca busca tu boca.
Yo creo estar sin alma cuando te busco.Pero mi alma te requiere.

No hay comentarios:

Publicar un comentario