viernes, 1 de enero de 2010

Y qué remedio... lo que no es, no es

Jamás conocerás
mis rincones brumosos y congelados, jamás.
Jamás podrás limpiar
mis lágrimas de desesperación o hastío
ni recibirás la dedicatoria
de mis sonrisas más brillantes,
ni sentiras el temblor febril
de mi cuerpo cuando ama.

Jamás poblarás mis sueños
ni lograrás que tu abrazome abrace.
Jamás tendrás mi alma
ni mi vida
ni mi espera
ni mi entrega.
Jamás.

Jamás te llegará de mis labios exagües
condición ni reclamos
ni te atacarán mis celos
a pesar de tus engaños.
Jamás.

Y jamás seré totalmente tuya
ni totalmente exacta
o entera
o asible
o real.
Jamás sabrás si te he amado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario