viernes, 1 de enero de 2010

HOY

¿Podrán hoy mis trazos indecisos describir con exactitud aquello que conforma el paisaje de mi espíritu? ¿Podré ser tan exacta y fiel a la realidad tal cual la vivo? Y es que las palabras que conozco, las pocas palabras que conozco, no parecen ser suficientes para explicarme por qué he invocado tantas veces tu nombre esta noche. Aborrezco sentirme vulnerable, y lo cierto que es tu presencia y aún tu ausencia me hacen sentir vulnerable. Te has convertido en alguien que moldea mis emociones y mis ánimos. Arrancando sonrisas de mis labios. Iluminando mi alma oscura. Definiendo mis deseos. Y la inocencia... ¡La inocencia! no volveré a encontrarla en otros ojos.

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